5 Problemas ambientais

Las zonas costeras de Europa se enfrentan con una serie de problemas biofísicos y humanos interdependientes, por tratarse de un sistema natural dinámico y complejo. También se muestran muy vulnerables a los usos humanos inadecuados o excesivos

Siguiendo a Ernesto Penas[1] los problemas del litoral de Galicia se pueden dividir en cinco categorías, y estas se pueden aplicar a la Ría de Vigo.

1ª.- la “degradación de la calidad de las aguas” –destacado como el mayor problema-, debida a la acción de diferentes contaminantes como la materia orgánica, la alteración del equilibrio de los nutrientes, los organismos patógenos, los metales pesados, los hidrocarburos y otros productos químicos.

Todo esto es debido a una mala y muy deficiente gestión de los residuos. Las depuradoras existentes resultan ineficientes o insuficientes para llegar a cabo el tratamiento de los residuos orgánicos que se producen. Las aguas de la Ría de Vigo son constantemente ensuciadas y contaminadas con vertidos de origen urbana e industrial, la depuradora de Vigo y de otros ayuntamientos vierten constantemente a la ría aguas sin depurar o mal depuradas. Todo esto desencadenó en que la Unión Europea impusiese una sanción de 20 millones de euros, multa que por ahora mantiene paralizada, por el incumplimiento de las directrices comunitarias sobre tratamiento de aguas. La contaminación orgánica procede de los vertidos de las casas así como de las industrias, de estas también procede contaminación química.

2ª.- la “alteración del medio físico”, consecuencia, principalmente, de la realización de obras civiles llevadas a cabo sin tener en cuenta sus efectos sobre el litoral.

La erosión costera se agravada a menudo por una infraestructura humana inadecuada y un desarrollo demasiado próximo al litoral.

Se han producido a lo largo de los años numerosos rellenos de la costa y estos se han realizado sin tener en cuenta los prejuicios que podían ocasionar en el medio ambiente, pudiendo incluso producir cambios en la dinámica de corrientes marinas ocasionando que los sedimentos desaparezcan de algunas zonas y se acumulen en otras nuevas lo que afecta a las playas, a los bancos marisqueros, a las áreas de cría y alevinaje de algunas especies. Algunos de estos rellenos incluso se realizaron dentro de la LIC Red Natura Ensenada de San Simón. Muchos de estos rellenos se realizan para fines que nada tienen que ver con el mar y que por lo tanto se podrían asentar en otros emplazamientos. Hay también lugares que se utilizan como basureros incontrolados, donde se depositan multitud de escombros.

Las obras de ingeniería en algunas zonas portuarias han contribuido a acelerar la erosión del litoral adyacente por no tener debidamente en cuenta los procesos y la dinámica de la costa.

La extracción de áridos, influye también en todo este proceso y la proliferación de embalses que provoca la consiguiente disminución de los aportes sólidos de los ríos.

3ª.- la “sobreexplotación de los recursos biológicos”, tanto pesqueros como marisqueros, que afectan al rendimiento económico que producen y al ecosistema del que dependen.

La excesiva cantidad de bateas puede llegar a ocasionar en algunos puntos una sobreexplotación, esta intensidad en el cultivo provoca en algunas zonas una alteración en el equilibrio natural, algunos estudios han detectado el impacto de estas explotaciones sobre los fondos de las rías, donde se acumula gran cantidad de restos producidos por esta actividad, que pueden afectar al ecosistema produciendo una alteración en el equilibrio natural.

4ª.- la “introducción de especies foráneas” en algunas zonas del litoral.

5ª.- la “transformación del paisaje”, como consecuencia de la alta densidad de población en la zona costera, lo cual conlleva, a su vez, una mayor realización de vertidos, líquidos y sólidos, de variado origen y naturaleza, en los últimos años se ha notado un incremento incontrolado en la construcción de viviendas en la línea de costa. Se edifica en zonas de la Ría sin respetar la Ley de Costas y en lo que se refiere al espacio que hay que dejar desde la línea de pleamar.

También se debe tener en cuenta el incremento en los últimos años del número de pantalanes para embarcación deportiva que se han construido en la Ría. La Autoridad Portuaria de Vigo tiene concedidas licencias ni más ni menos a 15 instalaciones deportivas que suman en total 2777 plazas de amarre. Estamos hablando de una superficie total entre agua y tierra dedicada a las actividades náuticas de 240.000 metros cuadrados es decir unas 24 hectáreas.

Estas categorías están interrelacionadas entres si, y alguna de ellas son consecuencia de otras, p. ej. El incremento en la densidad de construcciones en la costa influye negativamente también en la calidad de las aguas.

Algunos de estos problemas están empezando a corregirse en los últimos años. La Autoridad Portuaria de Vigo recibió el sello EMAS (Sistema Comunitario de Gestión y Auditorías Medioambientales), en reconocimiento a su gestión medioambiental en las actividades que se realizan bajo su mando. Algunas de estas medidas son la instalación de depuradores y la conexión a la red de saneamiento municipal, reciclaje y tratamiento de residuos por empresas especializadas. Este tratamiento se realiza tanto a los residuos generados por las empresas que se encuentran en el recinto de la Autoridad Portuaria como de los barcos que amarran en sus muelles.

La Ría de Vigo cuenta todavía con un total de 56 puntos de vertido contaminante a día de hoy 2011, una cifra muy elevada pese a que se logró eliminar once de los 71 focos que tenía localizados en 2010.

Se trata de una red de vertidos que se extiende por toda la superficie de la Ría y que afecta a la totalidad de ayuntamientos que cuentan con un tramo de litoral (ocho), entre ellos, la parroquia de Pontesampaio es ahora mismo uno de los lugares más contaminantes y contaminados en la costa interior viguesa.

En total, la Consellería de Medio Ambiente encontró en 2010 158 puntos de vertido, de los que la mitad, eran potencialmente contaminantes, siendo el resto aguas que llegaban a la Ría sin depurar pero sin provocar, al menos en principio, problemas fisiosanitarios. Esta cifra se redujo en apenas unos meses, pero continúan detectándose 56 focos de contaminación, la mitad de estos vertidos sí son preocupantes.

En la Ría de Vigo, los problemas se derivan de deficiente depuración de las aguas, desarrollo conservero y por las propias redes de saneamiento que cuentan con problemas puntuales y zonas de aliviadero o conexiones separativas.

Lo cierto es que en la Ría de Vigo el problema parece muy localizado: más de la mitad de los vertidos contaminantes se encuentran en los cuatro ayuntamientos (Pontevedra, Vilaboa, Soutomaior y Redondela) que son ribereños de la Ensenada de San Simón, que con el río Verdugo se ha convertido en el principal foco. Así, entre estos cuatro municipios hay un total de 32 de los 56 vertidos inventariados por el Gobierno gallego. Fuera de la ensenada se localizan puntos contaminantes en Cangas y sobre todo Moaña.

En cambio, Vigo y Nigrán parecen haber avanzado en la dirección correcta. Así, en el ayuntamiento vigués se ha pasado de 31 a 24 puntos de vertido, de los que sólo cinco serían peligrosos, dos menos que unos meses atrás (gracias al control sobre el Lagares y las factorías y naves empresariales que desaguan al río), en tanto que el vecino Concello de Nigrán ha conseguido quedar a cero.


[1] PENAS, E.: Elementos para unha ordenación integral dos usos do medio litoral de Galicia, Consellería de Pesca, Acuicultura y Marisqueo, Xunta de Galicia, Santiago, 2000

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